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Si tu negocio no funciona es porque no quieres

Por | 9 noviembre, 2013

I Love Clients - ESM y Asociados - Eduardo Serrano Martínez

Tan claro como se lee y como suena, si tu negocio no funciona es porque no quieres.

En estos tiempos de incertidumbre, es habitual escuchar a diestro y siniestro, como culpamos de todo a la crisis. En una especie de ejercicio de autoliberación, todos o casi todos, tratamos de buscar la culpa de nuestros males fuera. Así de habitual es en los españoles la falta de autocrítica.

Pocos son los que buscan ayuda en forma autoreflexión, de estudio-formación, de consultoría hotelera y de restaurantes etc. La culpa siempre es de conspiraciones judeo masónicas, del eje franco-alemán, del imperialismo americano, de los políticos (¿acaso no los elegimos nosotros?), del área de infraestructuras del ayuntamiento que nos ha levantado la calle (como si hubiera algún momento mejor o peor para que se levante una) y un largo etc. más que podríamos enumerar.

Puestos a discrepar y como me gusta hacerlo, pues el debate enriquece, mi experiencia y mi visión es otra.

En ESM y Asociados como consultoría especializada en ayudar al sector del Ocio y del Turismo, tanto a instituciones como a negocios como hoteles, restaurantes, bares, caterings e industrias agroalimentarias, así como en otras tantas iniciativas a las que pertenecemos, como son The WineStorming Seminars o la Asociación Española de Directores de Alimentos y Bebidas (AEDABE), al mismo tiempo que en los distintos foros en los que colaboramos en la divulgación de las mejores prácticas de gestión de negocios turísticos, hoteleros y de restauración, nos encontramos demasiado a menudo con esta actitud, que no es más que una excusa para no enfrentarse a la realidad.

Sencillamente, a los emprendedores, empresarios, directivos, NUESTROS NEGOCIOS NO NOS FUNCIONAN PORQUE NO QUEREMOS.

En un país tan ensimismado en sí mismo y en el corto plazo, tan tendente a la calentura y a la acción sin reflexión, que tiene los bares llenos de presidentes del país, de empresas, así como entrenadores de fútbol, no es extraño que exista tanta tendencia a la autocomplacencia y que pocos hagan el ejercicio de retrospección necesario.

¡Tenemos la mejor gastronomía del mundo! ¿La tenemos?

¡España es una gran potencia de Turismo y Turismo Gastronómico! ¿Lo somos?

¡Nuestros visitantes vienen a nuestro país por la gastronomía y se muestran muy satisfechos! ¿Lo están?

¿Puede sobrevivir un negocio de hostelería, simplemente por el hecho de tener una buena cocina?

¿Puede España hablar de atraer más turistas de gama alta o Turismo de Lujo, tenemos lo necesario para satisfacerlos?

Los negocios son seres vivos que se planifican (penaltis aparte), nacen, mutan y que si no se alimentan bien, mueren. Son bebés que evolucionan de ese estado a adolescentes, a jóvenes, a maduros e incluso a un estado senil. Requieren atención, cuidados y un trabajo constante en distintos frentes, que en esencia, son bien sencillos y muy conocidos, cuestión de lógica o sentido común, como dirían muchos.

En los tiempos de bonanza, cuando se vende por castigo, es muy fácil relajarse y caer en la autocomplacencia. En momentos de crisis es cuando las carencias de nuestra gestión, dan la cara y por mucho que intentemos tirar balones fuera, estos vuelven como un boomerang para recordarnos que somos nosotros, los gestores de los mismos, los únicos responsables de la situación de nuestros negocios.

Las crisis sólo destapan que:

– No investigamos, estudiamos y nos asesoramos (y seguimos sin asesorarnos suficientemente bien).

– No escuchamos a los clientes: Ni a los de la competencia, ni a los futuros, ni a nuestros propios clientes.

– Alquilamos nuestro local con criterios de especulación inmobiliaria y no de negocio hostelero.

– Invertimos más en lo estético que en lo productivo.

– No hicimos y no hacemos los deberes a la hora de planificar nuestros negocios, posponiendo “in

eternum” los números (plan de viabilidad, gestión presupuestaria, control de gestión).

– No invertimos en captar, seleccionar, contratar, formar y mantener al mejor recurso humano posible.

– Abrimos las puertas sin una organización clara y una coordinación adecuada.

– Confiamos en exceso en la buena suerte, el público de paso, en el boca a boca.

– Descuidamos la gestión de nuestros costes de explotación hasta que se volvieron en contra nuestro.

– Confundimos la caja con la cuenta del banco.

– No comunicamos…

Aún estas a tiempo para dejar echarle la culpa a otros y ponerte a trabajar. ¿A qué estás esperando?

 

Eduardo Serrano Martínez

Socio – Director General

ESM y Asociados

Blog, Food & Beverage, Restauración, Turismo